Después de Cuatro Veces Denegado, Allsup Consigue los Beneficios para un Piloto

Diabetes Personal StoryObtener el Seguro de Incapacidad del Seguro Social es un proceso difícil y complejo. A dos de cada tres solicitantes inicialmente se lo deniegan y ellos quieren explicarnos su experiencia.

Este es un testimonio real relatado a Allsup.

Fuera del lujoso Hotel Plaza Condado en San Juan, Puerto Rico, un vendaval de verano desencadenó su furia y azotó a las olas en un frenesí de espuma blanca antes de romper inofensivamente en la playa rocosa.

Manuel Rivera y su esposa Anneris de 41 años se relajaban en el bar del hotel, sonriendo y degustando sus cervezas. Ocasionalmente se observa afuera una agitación climática. El Sr. Rivera se sentó en su silla de mimbre, hablando del tiempo pasado.

Siempre quise volar, ser un piloto," dijo. "Tenía unos ocho años cuando me enamoré de los aviones. Un amigo de la familia trabajaba en una fábrica de azúcar local que suministraba la fabrica local de Ron, y la compañía tenía su propio avión. No podía separame de él.

"Pasé mucho tiempo haciendo maquetas de aviones. Hasta hice mi propia mezcla de pegamento,"continuó. "Funcionó bastante bien. Pasé muchas tardes de verano en la cama viendo mis maquetas colgadas en el techo y soñando con volar. Tenía muy claro que quería ser un piloto; no había nada más que quisiera hacer".

Años más tarde, cuando el Sr. Rivera obtuvo la licencia de piloto, reemplazó sus maquetas por aviones de verdad. "Fui a trabajar para las Aerolíneas Internacionales de Puerto Rico ", recalcó. "Finalmente se hizo de comandante un avión de Convair 580 turbo de 50 pasajeros entre Puerto Rico, la República Dominicana y a lo largo de las islas del Caribe. Fue una buena etapa de mi vida ya que estaba haciendo lo que siempre había deseado."

Durante sus 17 años con PRINAIR, el Comandante Rivera ganó el respeto como piloto y se estableció como dirigente sindical. Una vez hizo de Presidente del Consejo Ejecutivo regional de la Asociación de pilotos de líneas aéreas.

Los sueños de su infancia se cumplieron, pero se convirtieron en una pesadilla.

"La primera vez que noté que tenía un problema fue subiendo escalones, pues sentí que me mareaba. Mi visión también estaba dañada. Supe entonces que debía hacer algo. No podía arriesgarme a volar sintiendo esos mareos y decidí ir al médico. Este me dijo que tenía diabetes y una enfermedad vascular hipertensiva.

Cuando la Autoridad Federal de Aviación revisó su estado de salud, fue el final de su carrera. El hombre que dedicó su vida entera a volar perdió sus alas. A la edad de 56 años no volvería nunca más a volar.

El comandante Rivera fue elegible para recibir temporalmente los beneficios de ALPA (seguro por el retiro de la licencia) y también recibió los beneficios de incapacidad a través de su seguro particular LTD.

"Fue terrible", dijo el capitán Rivera observando a su esposa que asintió. "Volar era lo que siempre quise hacer; no tenía otras habilidades.

No había nada que yo pudiera hacer para mantener a mi familia y era demasiado viejo para aprender un nuevo oficio."

Solicitó cuatro veces los beneficios de incapacidad del Seguro Social y se las denegaron.

"Mi compañía de seguros me habló de una compañía que había en los Estados Unidos llamada Allsup, que podría ayudarme. Pero yo había perdido la esperanza de recibir los beneficios de SSA. Fue cuando un amigo también me dio buenas referencias de Allsup y decidí intentarlo una vez más.

El mensaje era simple: Allsup puede ayudarle.

A pesar de que al comandante le habían denegado anteriormente cuatro solicitudes de incapacidad del Seguro Social, su agente de Allsup presentó una solicitud inicial y fue nuevamente denegada. Perdió otra vez en el nivel de reconsideración.

En el nivel de audiencia, presentó pruebas adicionales y un memorando escrito que describe el caso ante el juez de Derecho Administrativo. El agente y el Sr. Rivera aparecieron con un asesor médico independiente y un consultor profesional en una audiencia oral en Hato Rey, Puerto Rico.

El asesor médico testificó que el capitán Rivera sufría mareos. El juez (ALJ) denegó de nuevo la solicitud, afirmando que el piloto no tenía una incapacidad "grave" según las normas de la Administración (SSA).

Durante el interrogatorio, el profesional experto testificó que si el capitán Rivera no podía volar, entonces no tenía conocimientos fácilmente transferibles. El agente de Allsup, a continuación, explicó al juez acerca de un fallo en la resolución de la Administración (SSA) en el que se indica si un individuo ya no es capaz de hacer su trabajo anterior debido a las características exclusivas de ese trabajo, entonces no es adecuado denegarle beneficios. Como resultado, el juez reabrió las denegaciones anteriores del Seguro Social y otorgó al comandante Rivera los beneficios de incapacidad.

"Después de tratar con SSA, no me podía creer lo fácil que fue trabajar con el agente de Allsup,", añadió el capitán Rivera. "Todo nos lo hizo fácil; unas cuantas llamadas de teléfono y algunos formularios hasta que asistimos a la audiencia. El cambió nuestras vidas."

Hoy en día, aunque no son ricos, la pareja está orgullosa de que su pequeña casa y su coche están pagados. Y, por supuesto, se tienen el uno al otro.

El comandante Rivera se cambió de asiento y miró a través de la ventana en un avión de pasajeros cuando iba lentamente descendiendo hacia el aeropuerto de San Juan. Ahora, la tormenta estaba muriendo, su furia había pasado. Mirando a su esposa, dijo, "la verdad es que soy un hombre de suerte después de todo; estoy casado hace 41 años con la misma mujer!" Anneris sonrió, aferró la mano de su esposo y añadió, "Supongo todavía nos amamos."

No es de extrañar que estas personas se rían.

El nombre real de Manuel Rivera no se ha revelado para proteger su privacidad.