Investigador de la Compañía de Teléfonos Pide Ayuda

Obtener el Seguro por Incapacidad del Seguro Social (SSDI) puede consumir mucho tiempo y ser una experiencia estresante. Dos de cada tres solicitantes son rechazados inicialmente. Sixta Díaz Pagán fue diagnosticada con una variedad de condiciones que incluyen osteoartritis, osteoporosis, alta presión sanguínea, azúcar sanguínea inestable y un disco abultado. El deterioro de su salud le hizo imposible seguir trabajando. Lea como Allsup le resolvió sus problemas financieros.

*Esta es una historia real según fue contada a Allsup.

Una tras de otra, las enfermedades fueron quebrantando lentamente la voluntad de la investigadora retirada de la compañía telefónica que quería seguir trabajando hasta que su cuerpo le dijo que no.

Estar incapacitado no quiere decir que estás muriendo
Por Jim Katzaman

Carolina, Puerto Rico-El suyo era un falso concepto muy común. "Pensé que tenía que tener una enfermedad mortal o algo parecido para tener incapacidad," dice Sixta Díaz Pagán, de 57 años, luego de un viaje en busca de los beneficios del Seguro por Incapacidad del Seguro Social (SSDI) que la llevó desde Puerto Rico hasta Maryland y de regreso.

La Sra. Díaz Pagán había trabajado para la compañía de teléfonos en Puerto Rico por tres décadas, y durante los últimos 12 años como una investigadora de fraudes de larga distancia. Se retiró a la edad de 50 años en el 2004, sin estar dispuesta hacia una vida de ocio pero deseosa por nuevos retos.

Por lo menos eso era lo que ansiaba. Pero su cuerpo tenía otras ideas. Según recuerda, su salud comenzó a desmejorarse en 1992. Lo primero que sintió fueron los dolores de cabeza. Entonces el dolor en los hombros, los espasmos musculares, los dolores cervicales y el túnel carpiano en su codo derecho.

Eran los achaques de lo que sería diagnosticado como una letanía de enfermedades- osteoartritis, osteoporosis, alta presión sanguínea, azúcar sanguínea inestable y un disco abultado. En conjunto, eran formidables. Por separado, como las veía la Sra. Díaz Pagán, eran un surtido de pequeñas irritaciones.

"Simplemente seguí trabajando porque no me incapacitaban", ella dijo. Mucho antes de retirarse de su carrera en la compañía de teléfonos, ella trató de trabajar como maestra auxiliar en una escuela diurna. Pero eso sólo duró nueve meses a medida que su cuerpo se fue deteriorando.

"Levantar a los niños pequeños era demasiado difícil", ella dijo. Luego pasó un año como intérprete, hasta agosto del 2008 cuando se dio cuanta de que, "Yo no podía seguir trabajando".

Su doctor le dijo que solicitara el Seguro por Incapacidad del Seguro Social. Sin tener un ingreso, la Sra. Díaz estaba demasiado agotada como para cuidarse a si misma y a la vez solicitar los beneficios por incapacidad. Así que decidió mudarse de Carolina, Puerto Rico e irse a vivir con su hija cerca de Baltimore. Desde ahí solicitó el SSDI y fue rechazada.

"Empecé a buscar ayuda de quien sea", dijo ella. "Busqué en Internet y encontré a Allsup. Leí todas las buenas recomendaciones, y decidí tratarlos."

Allsup es un proveedor a nivel nacional de los servicios de incapacidad del Seguro Social, Medicare y el servicio de cumplimiento del Segundo Pagador de Medicare para individuos, patronos y compañías aseguradoras. Fundada en 1984, Allsup emplea a más de 800 profesionales que proveen servicios especializados para apoyar a las personas con incapacidades y personas mayores para que puedan tener vidas tan financieramente seguras y saludables como sea posible. Allsup ha ayudado a más de 170,000 personas para que reciban los beneficios de SSDI por los que pagaron mientras trabajaban.

En abril del 2009, la Sra. Díaz Pagán llamó a Allsup. Los profesionales para incapacitados evaluaron su reclamo y decidieron tomar su caso. "Fueron maravillosos", dijo ella. "Mandaban cartas para decirme como iban las cosas. Siempre mantuvieron el contacto, eso fue de gran ayuda cuando me sentía mal."

Uno de sus momentos más bajos fue cuando los oficiales del Seguro Social rechazaron su apelación. "Me preguntaba qué iba a hacer", dijo ella. Una de las verdades universales del SSDI-ya sea que esté en Puerto Rico o en Maryland, solicitando por su cuenta o con la ayuda de profesionales-es que la inmensa mayoría de las reclamaciones y apelaciones iniciales son rechazadas. Allsup le aseguró a ella que defendería hasta que recibiera una decisión favorable.

Pero desesperación duró poco. A principios de otoño, ella estaba citada para compadecer ante un juez de derecho administrativo en una corte de Baltimore. El representante de Allsup, Ronnie Seidenberg, discutió el caso con ella antes de la vista. La Sra. Díaz Pagán decía que le intimidaba testificar, pero el representante de Allsup le aseguró que no tenía de qué preocuparse. "El juez solo me hizo algunas preguntas y me pidió que dijera en mis propias palabras como me sentía", ella dijo.

Dos semanas después, la Sra. Díaz Pagán estaba visitando de nuevo la página Web de Allsup cuando vio que su solicitud para el SSDI había sido aprobada. "Estaba tan feliz que lloré", dijo ella. El ingreso adicional le ayudó a pagar las facturas médicas para el tratamiento de sus continuas enfermedades y sus efectos. Se enfrentó a un reemplazo de cadera poco más de un mes después, ya de vuelta en Puerto Rico, luego de la visita en Maryland donde el frío fue demasiado para ella.

Aun así, ella seguía trabando-para Allsup. "Mi nuera tiene fibromialgia, y yo la referí", dijo la Sra. Díaz Pagán. "Ahora, Allsup la está ayudando a que la aprueben para su incapacidad."