Mujer de Illinois Persevera con Ayuda de Allsup

Obtener un Seguro Social por Discapacidad (SSDI, por sus siglas en inglés) puede ser una experiencia larga y estresante. Inicialmente, se rechaza a dos de cada tres solicitantes. Con la asistencia de Allsup, Donna álvarez recibió beneficios SSDI y algo de alivio de sus crecientes facturas médicas. Aunque ella sufre de múltiples problemas médicos (cáncer de mama, enfermedad de Graves, problemas de visión y otros problemas de salud) y no puede seguir enseñando a sus bienamados estudiantes con necesidades especiales, tiene una historia inspiradora que compartir acerca de la superación del dolor, la desilusión y las dificultades. Lea cómo Allsup ayudó a la señora álvarez a obtener sus beneficios por discapacidad.

*Este es un testimonio real relatado a Allsup.

Mujer de Illinois sobrevive al cáncer de mama y otras enfermedades mediante la fe y el amor de su familia.

'Salvada por un Abrazo'
Por Walter Grogan

Caseyville, Illinois- Ella se preocupaba más por sus alumnos de lo que se preocupaba por su salud. Es por eso que pasaron dos años antes de que ella recibiera tratamiento para el cáncer de mama.

Maestra durante muchos años, Donna álvarez percibió una alerta en 1997, mientras se encontraba en la escuela, de que podría tener cáncer de mama. Ella sintió un dolor en el seno izquierdo después de recibir un abrazo de uno de sus estudiantes con necesidades especiales. Vio a un médico, pero el diagnóstico fue una glándula mamaria infectada, por lo que continuó enseñando.

Reconoce al abrazo de su estudiante como la razón por la que se percató de que podría necesitar ayuda. Considera que el niño estaba devolviendo el favor del amor y la atención que ella dio a todos sus estudiantes. "Dios envió a esta tierra ese espíritu especial para ayudarme", dijo la señora álvarez. "Yo quería ayudar y cuidar, enseñar y amar. Este niño es quien realmente me salvó la vida."

Ella no quería dedicarle tiempo a los tratamientos, porque dejar a sus alumnos con otro profesor e interrumpir así sus vidas y rutinas no era aceptable. "Yo estaba demasiado preocupada por los niños y por cómo se las arreglarían sin mí", dijo.

La señora álvarez se realizó una mamografía y un ultrasonido en 1999, durante un descanso de una semana de la escuela, y se le diagnosticó cáncer de mama en etapa IV.

"Fue entonces cuando comenzaron a cundir el pánico y el miedo", recordó. "Hice caso omiso de lo que mi cuerpo estaba tratando de decirme durante dos años. Mi mente no aceptaba el hecho de que necesitaba cuidar de mí misma. Siempre ponía las necesidades de los niños en primer lugar, sin saber la gravedad de lo que me esperaba en el futuro. Fue entonces cuando la pesadilla comenzó."

Se le extirparon su seno y 38 ganglios linfáticos. Recibió seis meses de quimioterapia cuatro días a la semana, y se inyectó a sí misma diariamente medicamentos de quimioterapia. "No creo que ellos pensaban que yo iba a sobrevivir".

La señora álvarez, ahora de 52 años, ha estado libre de cáncer durante 11 años. Pero, tras los tratamientos de quimioterapia y cinco años de tomar medicamentos para el cáncer, se sucedió una serie de problemas de salud no asociados. Reventó su apéndice y se le diagnosticó la enfermedad de Graves. La enfermedad de Graves es un trastorno autoinmune que lleva a la hiperactividad de la glándula tiroides, misma que libera hormonas para controlar el metabolismo del cuerpo y es esencial para la regulación del ánimo, el peso, y la energía mental y física.

Constantemente enferma, la señora álvarez sufrió de palpitaciones cardíacas, temblores en los pies y manos, y diarrea. Actualmente, su visión es borrosa y tiene visión doble y dolor en sus ojos. Es legalmente ciega. Tiene dolores de cabeza y dolor en las articulaciones y los músculos. No puede aplicarse maquillaje o peinarse el cabello. El movimiento de sus ojos es limitado y, en ocasiones, choca contra paredes. Requiere asistencia al cocinar. "No puedo hacer las cosas que me gusta hacer por mí misma", dijo.

El año pasado, la señora álvarez recibió tratamiento de radiación tanto para su enfermedad de Graves como para sus ojos-y planea someterse a una cirugía ocular-. Se le hospitalizó en abril a causa de la celulitis y una infección estafilocócica. Ella considera que la enfermedad de Graves y los problemas de tiroides siempre estarán con ella.

Pero la ex-profesora dijo que ha dejado de quejarse del dolor y de sus problemas de salud. "Uno vive con eso y aprender a tolerarlo", dijo la señora álvarez. "Mi vida ha sido una prueba y tribulación tras otra. Lo que me ha hecho fuerte es mi fe y mi religión. Todo lo malo que me ha sucedido lo he tomado de una forma positiva y he aprendido de ello".

Ella y su marido, Tony, un cortador de carne, celebrarán su 35 aniversario en noviembre. Tienen tres hijos adultos y 12 nietos. Perdieron su casa hace cuatro años y ahora alquilan una casa móvil.

La señora álvarez no ha trabajado en cinco años. No sabe el total de sus facturas médicas, ya que siguen llegando. Durante los procedimientos de quiebra, ella empeñó sus joyas para ayudar a pagar las facturas médicas y comprar alimentos. "No me sentía como un miembro de la sociedad-con eso de los comentarios crueles [sobre sus ojos saltones] y la carga financiera-. No teníamos Navidad. No teníamos cumpleaños".

Sus padecimientos médicos le causaron problemas emocionales. "Tan así, que tomé pastillas y quería darle fin al asunto. Mis hormonas estaban fuera de control. Me sentía como si estuviera yo medio loca".

La señora álvarez no había solicitado beneficios de Seguro Social por Discapacidad (SSDI, por sus siglas en inglés), pero entonces se enteró de Allsup por medio de uno de sus yernos. En diciembre de 2008, ella designó a Allsup para guiarla a lo largo del complicado proceso de solicitud. Se le negaron dos veces los beneficios.

Su caso avanzó a la etapa siguiente, misma que suele consistir en una audiencia ante un juez de derecho administrativo. Sin embargo, su representante Allsup fue capaz de producir suficiente evidencia médica como para convencer a un juez de que una audiencia en persona no era necesaria. Se le concedieron los beneficios SSDI en marzo de 2010.

"Realmente aprecio los esfuerzos de Allsup y lo que hicieron por mí. Trabajaron diligentemente para ayudarme con mi caso. Fueron muy buenos conmigo-y pacientes".

Fundado en 1984, Allsup es un proveedor nacional de representación SSDI. Los expertos de Allsup han ayudado a más de 150,000 personas a recibir los beneficios por discapacidad que ellos pagaron durante sus años de trabajo. Ubicado cerca de St. Louis, Allsup tiene un índice de éxito del 98 por ciento para quienes completan el proceso SSDI con la organización.

"Allsup es muy reputado y honesto", dijo la señora álvarez. "Ellos trabajan con sus clientes para luchar por sus derechos y necesidades. Fueron muy compasivos con respecto de mis discapacidades. Trabajaron conmigo a pesar del reto que significaban mi dolor y malestar".

A pesar del dolor y los retos físicos, la señora álvarez confía en que ella perseverará. "Estoy agradecida de estar viva", dijo. "He sido capaz de conquistar emocional y físicamente estas pruebas y tribulaciones. Existen grupos de apoyo para compartir sus dificultades-sólo hable de ello".

Y ese niño pequeño que compartió ese abrazo de hace tiempo es el responsable. "Cuando mire a un niño con necesidades especiales, mírelo a través de los ojos de Dios y dele amor y una sonrisa", dijo la señora álvarez.